Cuadros y secuencias




1. Relaciones temporales

Algo ocurre en tal momento y lugar (o lugares, si el evento tiene escala global, como un eclipse que se ve desde distintos sitios de la Tierra). Hay dos tipos generales de relaciones temporales entre eventos: alguna relación de coordinación (los eventos comparten nivel, estén eslabonados o estén sueltos) o alguna relación de subordinación (no comparten nivel: un evento se orienta respecto del otro –o de un determinado momento– como anterior, simultáneo o posterior).
Las relaciones de coordinación pueden ser, como los números, cardinales u ordinales. Las cardinales hacen abstracción del orden en que puedan estar los miembros del conjunto; es el formato de una lista. Por ejemplo: una lista de costumbres o una de actividades del último fin de semana, en las que el orden de la enumeración no es necesariamente cronológico y es indiferente.
Las relaciones de coordinación ordinales no hacen esa abstracción: los miembros se ordenan según algún criterio y forman una serie. El formato de una progresión de eventos es la historieta: pasa esto, después esto otro, y así hasta una última viñeta. Las viñetas pueden consistir en una historia de rutinas o en una de sucesos y compuestos –o redes– de sucesos, por ejemplo.
En cada viñeta coordinada hay un momento (y en él tal vez un evento) respecto del cual otros pueden situarse antes, durante o después: sólo eso son las relaciones temporales de subordinación.

2. Coordinar o subordinar

Leo del diario: "Zbarski padre pronto se dio cuenta de que su método empezó a fallar". Hay algo raro en ese Pretérito "empezó". Mi tesis es que en la oración conviven con algún conflicto de necesidades una subordinación sintáctica y una coordinación temporal.
Empiezo por la subordinación sintáctica: "que su método empezó a fallar" es una PSS (Proposición Subordinada Sustantiva) que juega de Término del Complemento Régimen de la frase verbal "darse cuenta" (Núcleo del Predicado Verbal Simple). Si el verbo fuera "advirtió" o "supo", la PSS sería un OD (Objeto Directo). Como sea, hay subordinación sintáctica. Si a ella queremos plegar la relación temporal que hay entre el hecho y su comprensión, deberemos cambiar ese Pretérito "empezó" por el Co-pretérito "empezaba" o el Ante-co-pretérito "había empezado", que se enganchan bien con el momento de esa comprensión (uno como COntemporáneo, el otro como ANTErior). Si el empezar a fallar el método de Zbarski es el contenido de su comprensión, primero viene la comprensión y después, dentro suyo, una imagen del hecho comprendido. Si la comprensión fue inmediata o no tardó mucho, en ese momento Zbarski "se dio cuenta de que su método empezaba a fallar". Si tardó, "se dio cuenta de que su método había empezado a fallar". En ambos casos, la perspectiva está en el momento del darse cuenta; desde ahí se ve el hecho de empezar a fallar el método. Y desde ahí es un hecho pasado, más o menos reciente (más, cuanto más "pronto" se haya dado cuenta Zbarski).
Y si la comprensión se hubiera anticipado al hecho, la frase habría sido: "Zbarski se dio cuenta de que su método empezaría a fallar". En esta última interpretación, ese "pronto" con que Zbarski se da cuenta no estaría en relación con el hecho de empezar a fallar el método, sino con un hecho que quedó en el contexto excluido, probablemente en la frase anterior (a más tardar, en el párrafo anterior). Luego de ese hecho, sin mucha pérdida de tiempo ("pronto"), Zbarski comprendió que su método empezaría a fallar, tal vez pronto.
Vamos con la coordinación temporal. El momento del darse cuenta se orienta como anterior en relación con el presente del decir eso (también conocido como presente de enunciación). La información nos la da el tiempo Pretérito del "se dio cuenta", un tiempo verbal que significa la subordinación de un momento (en calidad de anterior) al momento del habla. Y todo ese sistema de momento de referencia y momento subordinado a él como anterior se coordina con otro idéntico. Porque en el mismo tiempo está "empezó". Y como están orientados igual con respecto al mismo punto de referencia (el Presente de un "Yo digo que…"), temporalmente están al mismo nivel, co-ordenados (no sub-ordenados): en sucesión. Ni contemplación, ni evocación ni anticipación hechas en un momento de la cronología (en un cuadrito de la historieta): avance en la cronología de la historia, cambio de viñeta. La sucesión cronológica es inversa al orden de aparición de los verbos a que obligó la subordinación sintáctica: primero "empezó a fallar" su método, después Zbarski "se dio cuenta". Sintácticamente se necesitaría una coordinación para respetar ese orden lógico del estímulo y su recepción; algo así: "El método de Zbarski padre empezó a fallar y él se dio cuenta pronto".
Entonces: o mantengo el tiempo verbal de "empezó" y paso de una subordinación sintáctica a una coordinación sintáctica (acorde con la coordinación temporal que supone una sucesión cronológica) o mantengo la subordinación sintáctica y cambio el tiempo verbal a "empezaba" o "había empezado" (que se subordinan temporalmente al Pretérito "se dio cuenta"). Cuando coordino, coordino, y cuando subordino, subordino.

3. La pose

La idea de retratar a alguien está bastante pegada a la idea de retratar a alguien que está posando. Y el que posa es alguien que está esperando ser registrado y –en la buena o mala medida de lo posible– controlando cómo.
La pose busca controlar la imagen capturada que se va a mostrar, que va a pasar a ser pública. Entregamos una imagen para que no nos la capturen por sorpresa, sin que nos hayamos preparado.
El que posa es alguien que se queda quieto y mira a cámara (o no) y sonríe (o no). Y se nota que está posando también si posa de estar haciendo algo, como en las fotos escolares donde se mira a cámara y se sostiene una lapicera ajena y mentirosa; el fotógrafo no sorprende a un alumno en plena tarea: caracteriza de alumno típico a un chico –que en este caso es un alumno– y lo retrata. Es la composición de una escena, no el registro de un momento.
Si uno ve una foto de uno con el cuchillo a punto de cortar la torta en su fiesta de casamiento, piensa que ahí se ha capturado el momento en que se cortó la torta, apenas suspendido lo que duró posar para la foto. Puedo dar fe de un caso para el que esa presunción sería errónea. Vi a V posar con el cuchillo en la inminencia del corte y dejarlo en la mesa después de la foto, tan limpio como lo había encontrado. Quien debía ser registrado protagonizando el momento compuso la escena a fotografiar, y con eso le impuso un recuerdo a los futuros V, que habrán olvidado (como el V actual) que aquella vez sólo posó, que no cortó ninguna torta, como les quiere hacer creer la foto.
El arte de la estatua viviente es la inmovilidad prolongada; la gracia es interrumpirla a la gorra. Al menos por estos lares, creo que al principio las estatuas vivientes hacían de estatuas que estaban en poses estáticas. Luego empezaron a hacer de estatuas que fingían un movimiento, como el del avance esforzado a través de un viento fuerte que le dobló el paraguas y le hace flamear el piloto. Esa pose ya no es la de alguien que espera el registro que sabe que harán y se queda quieto y mira a cámara y sonríe (o no), sino la de alguien que finge estar ajeno a todo eso luchando contra una tormenta imaginaria en un día de sol.

¿A quién se le sonríe en las fotos? A nadie en particular, salvo que sea una foto dedicada (y puede que ni siquiera). Se les sonríe a unos ojos eventuales, incluyendo los propios (y a veces empezando: “¿A ver cómo salí?”). Se tiene conciencia de que es algo que va a quedar. La sonrisa finge ser un síntoma espontáneo de alegría o felicidad, algo más intenso que el bienestar. Pero además de hacer creer que cumplo con las mejores expectativas, les gesticulo a los que me verán, como si los estuviera viendo a través de una ventana. La pose tiene eso de fingir que estamos viendo a alguien, como los actores que fingen mirar al personaje animado que se creará después en una computadora.

La pose de un retrato típico es una viñeta solitaria: no da indicios sobre de dónde viene ni a dónde va; es un estar, no un venir ni un ir.
La captura de los personajes de una situación que se está desarrollando (un actuar o ser afectado por una actuación) puede ser también una sola viñeta. Pero si implica otra antes y otra después, es más bien una historieta condensada. Y si estas vecinas, en lugar de ser implicadas, están impresas, tenemos una historieta a secas, una secuencia de eventos de momentos diferentes.
Entonces: tenemos una singularidad (la pose) y dos pluralidades, una enrollada y otra desarrollada. (Una tercera pluralidad, recordemos, es la de una lista de cosas independientes, o al menos no eslabonadas.)
Veamos casos de una pluralidad enrollada de dos y de tres tiempos.

4. Tiempos de una imagen




Un estar, como en la pose, tiene 1 momento; un actuar o ser afectado por una actuación, más de 1. Puede tener 2, como el pasado de la caída de la bola y el presente de sus consecuencias en esta escena de Mundo Quino:



En la imagen de la chica y la pelotita y en la de Chilavert hay tres tiempos. Dos pelotas alinean su posición transitoria con la de sendas cabezas. La cabeza humana se enterará tarde de lo que le sobrevuela y de su destino. La cabeza canina ya está en acción de enterada.

La pelotita está en la línea del perro. El perro mira hacia donde (su cerebro ha estimado que) estará la pelotita, y empieza su carrera para encontrarse con lo que su vista ya espera y vigila. La chica no terminó de salir de la acción de arrojar la pelotita. La pelotita puede que esté en la mitad de su viaje o cerca.

Si fue tirada a un campo minado, a los tres momentos de un acontecimiento (pasado, presente y futuro de la pelotita) se le agrega la posibilidad de un cuarto momento, el de la detonación de una mina, que puede ocurrir (antes, al mismo tiempo o después de que el perro atrape la pelotita) o no ocurrir. Luego, no sería, si sucediera, un hecho con una posición definida en la secuencia, como es el caso de los otros tres (1º, el lanzamiento; 2º, el presente de la pelotita visto por nosotros; 3º, el futuro de la pelotita visto por el perro y, tal vez, la chica –no así Chilavert). Si ahora el perro está a 1 metro del campo minado, lo siguiente puede ser el estallido de una mina o la captura de la pelota, y si es lo primero no puede venir luego lo segundo, pero sí a la inversa: luego de la captura puede venir el estallido de un mina, como puede no venir y en este ensayo no se habrá lastimado a ningún animal.

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