Si ves esta advertencia, es que el ensayo aún está en construcción. Yo esperaría a que no esté este cartel.
1.
En el centenario de la muerte de Kafka, el ensayo aniversario de los dulces 16 de Zambullidas, que lo tiene en su epígrafe, lo volverá a cruzar con los otros dos escritores del trío más frecuentado en este sitio: Jorge Luis Borges, cuya muerte es menos longeva (38 años), y Lewis Carroll, cuya muerte es más longeva (126 años).
La longevidad de cada cual habrá cesado cuando ya no se conmemore un nuevo aniversario de su muerte, ni siquiera uno redondo: cuando hayan caído en el olvido. Hasta ahí habrá llegado la tentativa de eternidad en la memoria de una sociedad, de una cultura, de una civilización y/o de la humanidad, en vez –o además– de la eternidad en un paraíso o un infierno. Hasta ahí habrá llegado la trascendencia laica de su posteridad.
La última vez que vi como tema esta equivalencia entre ser olvidado del todo y morir definitivamente fue en la película Coco (Lee Unkrich y Adrián Molina, 2017), con sus particularidades: los personajes son gente común y no aspiran a la posteridad de la fama, sino a quedarse ♪♫ “en la memoria de quienes me han querido” ♫♪, como canta Eduardo Falú.
La primera vez que me topé con ese tema fue en otra de esas lecturas de adolescencia que me siguieron revisitando con los años. Es una prosa breve de Borges que leí de su Nueva antología personal (1980) y que había sido publicada en El hacedor (1960). Se titula “El testigo” y le da una vuelta de tuerca a la relación muerte~olvido: hace foco en la muerte del último (o único) testigo de algo o alguien; copio el final:
«Hechos que pueblan el espacio y que tocan a su fin cuando alguien se muere pueden maravillarnos, pero una cosa, o un número infinito de cosas, muere en cada agonía, salvo que exista una memoria del universo, como han conjeturado los teósofos. En el tiempo hubo un día que apagó los últimos ojos que vieron a Cristo; la batalla de Junín y el amor de Helena murieron con la muerte de un hombre. ¿Qué morirá conmigo cuando yo muera, qué forma patética o deleznable perderá el mundo? ¿La voz de Macedonio Fernández, la imagen de un caballo colorado en el baldío de Serrano y de Charcas, una barra de azufre en el cajón de un escritorio de caoba?»
Pasamos de sobrevivir en la memoria de quienes nos han querido a ser el último archivo de eventos, personas, animales u objetos de los que fuimos testigos: la batalla de Junín; la imagen de Cristo, la voz de Macedonio; un caballo en un baldío; una barra de azufre.
2.
Entre las muertes de Carroll y Kafka, empezó un debate sobre el estatuto de los números y demás objetos matemáticos (debate del que participó Cantor): ¿existen y los hemos descubierto o (no existen hasta que) los “creamos”?; ¿son realidades independientes de nosotros o son ficciones útiles? ¿Hallazgo o invención?
Sobre el sentido hay un debate muy parecido, como ya vimos en otros ensayos (en especial, uno que hoy cumple 7 años: “Entusiasmos IX (El hombre en busca o en obra del sentido)”). Cito la afirmación más directa de Viktor Frankl en su libro: «yo no considero que nosotros inventemos el sentido de nuestra existencia, sino que lo descubrimos».
El filósofo de La Colifata, Garcés, agrega que “entonces tampoco puede ser [creada/inventada/construida y] dada la salud mental”. Que la salud mental sólo pueda ser encontrada es congruente con que se haya perdido (“la locura yo creo que fundamentalmente es la pérdida de sentido común”, si se me perdona la reiteración de la cita).
3.
El Óscar a la Mejor Película de 2022 lo ganó Todo en todas partes al mismo tiempo (Everything everywhere all at once), de Daniel Kwan y Daniel Scheinert. Imagino que parte de lo premiado fue su "mensaje" "positivo" en defensa del sentido de la vida, amenazado por un villano nuevo, que está de moda: el multiverso.
Nuestro sentido tiene el tamaño del mundo que lo aloja.
«El hombre es una ciénaga infinita. Pero a veces lo ataca el entusiasmo y parece como si, en un punto no determinado de esa ciénaga, se viera a una rana que se zambulle, produce una pequeña turbulencia y desaparece.»
Recapitulemos. 14 años atrás titulaba Zambullidas a este work in progress (hasta la Chacarita, si antes no pierdo las ganas y/o la cordura). Zambullirse es el primer tercio de lo que hace la rana kafkiana cuando metaforiza un ataque de entusiasmo que, por ser del hombre-ciénaga infinita, produce una pequeña turbulencia (segundo tercio) y desaparece (tercero).
Desaparece la rana bajo el agua, pero poco después también la turbulencia que produjo, por pequeña. Y como esto ocurre «a veces», hay dos brevedades de baja frecuencia: la del ataque de entusiasmo y la del rastro que deja. Es como si cada tanto y por poco tiempo te apasionara escribir en el agua con el dedo.
Una de esas brevedades es dos veces buena; la otra, puede que ni media vez. Puede ser malo lo que hacés con tanto entusiasmo y felicidad.
También se lo podría decir reivindicando esos modos a pesar de ese resultado: que sea malo lo que hacés no quita que te entusiasme y te haga feliz hacerlo.
–No podés estar feliz de haber hecho esa mierda.
~No, pero todavía puedo haber sido feliz mientras la hacía.
Una cosa no quita a la otra: no están entrelazadas, aunque sean sumables y restables. Por supuesto, lo ideal es tener las dos felicidades: el éxtasis del trance y la satisfacción por y ante lo hecho (incluso sin reconocimiento de los demás, aunque es mejor con).
Peor que tener una de dos felicidades es no tener ninguna. O tal vez no: alguien puede preferir no tener ninguna a tener una que engendra más monstruos que el sueño de la razón.
–Si fuiste feliz haciendo esa bosta, retractate. Y la próxima desengañate a tiempo.
Como sea, Kafka no necesita que lo ayuden a empequeñecer importancias. Si la ciénaga infinita es la medida de todas las cosas, por bueno que sea ese rastro y por mucho que dure, a esa escala dura más o menos como una zambullida de rana. Pero quién te quita lo atacado, insistirás.
Así las cosas, lo mejor que te puede pasar es tener una frecuencia alta de ataques entusiastas (cuanto más fuertes, más repetibles; cuanto menos, menos). Cuanto más alto sea el número de ese «a veces», mayor es la ilusión de ser menos infinita la ciénaga y menos ciénaga «el hombre».
Habrá que ver qué es suficiente para cada quien, pero las cuentas que hago me dan esto: 447 zambullidas en 14 años son 31,9285714285714 al año, que son 2,66071428571428 por mes y 447÷5113 = 0,08742421279092 por día. Messirve.
No siempre que estoy feliz estoy creando, desde ya. Pero siempre que estoy creando soy feliz (ahora ensayos, antes dibujos, improvisaciones en piano, poesías).
2.
Debajo del título, en la descripción y en plural, hay un nombre de género discursivo, pero también la respuesta a qué están metaforizando acá las zambullidas que en el epígrafe metaforizan ataques de entusiasmo: e n s a y o s .
Hay mira desviada, porque en rigor los ensayos no son los entusiasmos, sino lo que dejan sus ataques. Y entusiasmo es lo que tengo al escribirlos, con la felicidad inmersiva de estar en obra. Este coso virtual va «guardando el rastro de mi razón y de mi sinrazón», pero no se llama Pequeñas turbulencias, sino Zambullidas: nombra la acción, no nombra el rastro que deja. Sincero o no, el gesto es hedonista. La atención está puesta en el presente de la experiencia, no en un pasado de logros; en el placer de hacer, no en el orgullo por o la satisfacción con lo hecho.
Pero que el nombre del coso no ponga en foco lo hecho no significa que no exista. Y si hay una jerarquía o preferencia, ni siquiera están lejos: lo que no nombra el título del proyecto entero lo nombra el título de su biblioteca, una curaduría que tengo casi pausada y con mucho por hacer (es más postergable que escribir).
3.
La cita defectuosa sobre el rastro de razón y sinrazón es de una poesía de Pablo Neruda que me acompaña desde la adolescencia (superó varias extinciones masivas de gustos, una por metamorfosis).*
Por trabajo, este año volví a analizar esa poesía. Lo que pensé en junio (repensado ahora) y no había pensado 8 años atrás, cuando escribí “Una larga cicatriz”, es lo que quiero poner en este ensayo aniversario, porque viene al caso: en el poema “El golpe” hay tres facetas del sentido (significación, razón y motivación) y están sus tres rivales permanentes, uno por cada faceta (el azar, la locura y la muerte, respectivamente).
Las dos últimas letras de “TOC” remiten a un volver a hacer, a una repetición; la obsesión te da el Norte, la compulsión te propulsa, y ahí vas de nuevo. Si fuera visible, la estela de ese movimiento se parecería al giro que tiene la etimología de trastorno, que te deja del otro lado de lo “normal” (el gran botín de la lucha por el sentido común). Vuelvo de esta digresión.
Volveremos en breve a esa pareja de ternas (la de facetas del sentido y la de sus respectivos rivales). Antes, vuelvo a transcribir el poema XLVI de Las manos del día (Buenos Aires, Losada, 1968):
Tinta que me entretienes
gota a gota
y vas guardando el rastro
de mi razón y de mi sinrazón
como una larga cicatriz que apenas
se verá, cuando el cuerpo esté dormido
en el discurso de sus destrucciones.
Tal vez mejor hubiera
volcado en una copa
toda tu esencia, y haberla arrojado
en una sola página, manchándola
con una sola estrella verde
y que sólo esa mancha
hubiera sido todo
lo que escribí a lo largo de mi vida,
sin alfabetos ni interpretaciones:
un solo golpe oscuro
sin palabras.
3.1
En vez de una rana que se zambulle en un punto no determinado de la ciénaga infinita, vemos un humano que arroja una copa de tinta verde contra una página, produce una mancha, y calla. Y en vez de verlo entusiasmado escribiendo, lo vemos entretenerse gota a gota, prever que habrá sido al pedo, y preferir no haber escrito nada.
La alta intensidad breve de un ataque de entusiasmo la tiene Neruda en un fantaseado arrebato de nihilismo verbal. Lo suyo no es una zambullida cada tanto, llena de alfabetos e interpretaciones; lo suyo es «un solo golpe oscuro / sin palabras» (si hablamos de la acción), «una sola estrella verde» (si hablamos del rastro que deja).
El desencadenante de este signicidio parece ser el hecho de que el rastro de «todo lo que escribí a lo largo de mi vida» es «como una larga cicatriz que apenas / se verá cuando» haya muerto. Suena un lamento: el lungo esfuerzo apenas alcanza para una ínfima visibilidad póstuma. Lo infinito de la ciénaga hace a la turbulencia más pequeña de lo que ya es por la pequeñez de la rana; lo «larga» que es la cicatriz no sirve para evitar lo «apenas» que se verá en el cuerpo que se pudre.
Si ese rastro palabrero tenderá a perderse, tal vez mejor (hubiera sido) reducir su duración y aumentar su intensidad, sin la menor elaboración artesanal: un golpe en lugar de un goteo, una mancha fortuita que no dice nada en lugar de una obra lograda y legible. Antes de que «el cuerpo esté dormido en el discurso de sus destrucciones», Neruda imagina haber realizado de una la destrucción del discurso (este enroque es la jugada que hay de la 1ª a la 2ª estrofa). Aprovecha que no lo hizo para escribir que «tal vez mejor» hubiera sido hacerlo.
3.2
Lo que debería haber sido («un solo golpe» como acción) y lo que debería ser («una sola estrella verde» como resultado) no fue ni es: viene siendo un goteo que entretiene y un rastro que va guardando. Pero en esa fantasía contrafáctica (valga la redundancia), el Azar es convocado por el miedo a la Muerte y vence al Sentido: el golpe instantáneo y la mancha acotada desplazan al goteo persistente y la larga cicatriz; una página enchastrada desplaza a una literatura.
¿Dónde están los personajes del drama? ¿Cómo son modal y temporalmente los dos efectos y el evento donde están los personajes?
• En el largo rastro real y actual están la razón y la sinrazón (las «interpretaciones»: el sentido común que respetan, aun si lo trascienden, y su pérdida); la razón y la sinrazón se hacen por igual con palabras (los «alfabetos»: el sentido como significación, código en que están las interpretaciones). • En la futura disolución del poeta y de su rastro están la muerte biológica y la simbólica: la del cuerpo, que dormirá «en el discurso de sus destrucciones», y la de la obra, que es el olvido. Juntas o separadas, afectan la faceta existencial del sentido (o sea, el sentido de la vida). • En la mancha irreal y pasada (tiraron la página) o actual (no la han tirado), causada por un golpe irreal y pasado, está el azar, que afecta al sentido como significación (la mancha no es un signo y sin pareidolia no hay una “estrella” en esa página; el azar es ausencia de obra).
La fantasía en la que manchar una hoja es mejor que escribir una obra es síntoma de un malestar por lo que se experimenta o mataboliza como el sinsentido de la muerte seguida de olvido, como lo describe con ajenidad 6 años después Neruda el memorialista, citado por Tomás Moro Simpson el ensayista. Le duele algo que no tiene, pero no porque lo perdió, como en el dolor fantasma de un brazo amputado, sino porque lo va a perder, como le pasará con su vida primero y con su obra después.
La preferencia por esa mancha habla de una impreferencia por todo: es un "nada importa". Y entonces –infiere herido de mortalidad el poeta– mejor hacer algo breve e intenso, renunciar a la pretensión de sentido y dejar una mancha random, más o menos parecida a una estrella, a la sazón verde porque así eres, querida tinta.
Pero bien que si dependiera de apretar un botón mágico, el fantaseador no lo apretaría. No es la expresión de un deseo que quiera cumplir; insisto: es la expresión de un síntoma. Dime qué fantaseas y te diré qué te duele.
Quiero distinguir el desear o anhelar (un desear hondo y largo) del fantasear, por un lado, y del querer, por el otro. Y quiero distinguir la felicidad de conseguir lo que anhela el corazón de otras felicidades más momentáneas y de otras fantaseadas, que no es igual que deseadas.
En el cuento de Borges “La otra muerte”, la idea a explotar es que Dios puede revocar el pasado. Pero como la sustitución de una historia universal por otra no es instantánea, en lo que dura coexisten reemplazada y reemplazante y se producen contradicciones transitorias. pic.twitter.com/wjODKCjkxu
La conjetura más fácil y menos satisfactoria «postula dos Damianes: el cobarde que murió en Entre Ríos hacia 1946, el valiente que murió en Masoller en 1904». La conjetura del narrador también tiene dos Damianes, pero uno llegando y el otro yéndose. Fue un milagro con testigos.
No fue como el milagro secreto que le dio a Hladík 1 año más de vida en un universo detenido, que reanudó su marcha con una ejecución. Pedro Damián también es beneficiario de un milagro privado: el canje de una muerte por otra en la historia universal, que no deja de ser lineal.
A los testigos de su muerte en 1946 y de su cobardía en 1904 se les cambió la memoria o se los mató (Abaroa, que lo vio morir, al poco tiempo «murió… porque tenía demasiadas memorias de don Pedro Damián»).
–🎶…y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad🎵
Damián protagoniza una felicidad. Su muerte no es grande: ocurre «en una triste guerra ignorada y en una batalla casera». Pero lo que importa es que ahí se cumple un deseo: «consiguió lo que anhelaba su corazón, y tardó mucho en conseguirlo, y acaso no hay mayores felicidades».
Hladík también protagoniza una felicidad cumpliendo un deseo, aunque nadie se entere y acto seguido muera. «No trabajó para la posteridad ni aun para Dios, de cuyas preferencias literarias poco sabía». Sin un otro, su obra casera ya es más ignorada que la triste guerra de Damián.
Si la felicidad es conseguir lo que anhela el corazón, Damián lo consigue muriendo; Hladík lo consigue y muere. Damián anhela morir como un valiente; en su felicidad hay una performance. En la de Hladík hay una obra: «Si de algún modo existo… existo como autor de Los enemigos».
Al menos lo que pide concluir es una obra. Pero mientras la hace hay una performance inmóvil y una vez hecha, nada. Vale como proyecto (o futuro) y como trabajo (o presente), no como resultado (o pasado). ¿Qué obra deja de existir ni bien empieza? O trasciende algo o no es obra.
La no obra de Jaromir Hladík es «el delirio circular que interminablemente vive y revive» Jaroslav Kubin, que enloqueció cuando Julia de Weidenau, a la que alguna vez «importunó con su amor», se volvió novia de Roemerstadt. Kubin alucina ser “el imbécil con el que huyó mi mujer”. pic.twitter.com/PTr7nINuEh
A Damián el milagro le permite corregir su vida; a Hladík, justificarla. Una vida es rescatada de la deshonra criolla; la otra, de ser vana para un paladar europeo. Vuelve el duelo o la danza entre las armas y las letras y entre los dos linajes que tiran de Dahlmann en “El Sur”.
De noche, todos los gatos son pardos y todos los Juanes, Pedros. Con un poco de luz ya se distinguen: Pedro Damián desea morir acometiendo; Juan Dahlmann desea convalecer, pero a punto de morir acometiendo fantasea que lo hubiera elegido o soñado en la 1ª noche de hospital. 🗡️>💉
Poco antes de fantasear una liberación, una felicidad y una fiesta, Dahlmann fantasea evitarlas: «No hubieran permitido en el sanatorio que me pasaran estas cosas». Ahí pierde la esperanza de no morir; al atravesar el umbral, el temor a morir. Recién entonces fantasea esa muerte.
El sanatorio no está ahí para salvarlo (quedó atrás) ni su valioso libro logró «tapar la realidad», donde le impactó una 2ª bolita de miga, esta vez firmada por unas risas. El Norte está ausente (es pasado) o está y se usa pero es inútil para evadirse de un sureño peligro real.
No cuenta como fantasía el delirio bajo el cual Damián consiguió lo que anhelaba su corazón. Para él cuenta como real y los de afuera sabemos, desde los griegos, que somos la sombra de un sueño. En cambio, ninguna fantasía cuenta como real porque se hace invirtiendo la realidad. https://t.co/tRUq1NLbGT
Si no es un sueño, Dahlmann no está en la noche en que le clavaron la aguja, que es la temporalidad de su fantasía. Tampoco lo está si es un sueño posterior a esa noche, como sería el delirio febril de una agonía. Lo está sólo si es un sueño de la anestesia, esté o no por morir.
Pero lo está de un modo inocuo, porque lo ignora. Vos, que creés eso, sabés que está soñando anestesiado; él no. Su sueño no es lúcido. No sabe que está en la noche de la aguja soñando con la noche del puñal, donde fantasea estar en la de la aguja eligiendo esa muerte liberadora.
Como sea, fantasear esa muerte cuando se te viene encima no es igual que desearla y buscar merecerla. O que desear acabar la obra que creés que justificaría tu vida. Dahlmann elige lo criollo, pero no lo desea. Ávido es sólo por un libro antiguo; con su casa del Sur es indolente.
Esa indolencia domina la situación inicial, que el accidente surgido de la avidez bibliófila corta: «Verano tras verano se contentaba con la idea abstracta de posesión y con la certidumbre de que su casa estaba esperándolo, en un sitio preciso de la llanura». Cero avidez criolla.
En vez de una experiencia singular, los eucaliptos balsámicos y la casa rosada ex carmesí eran «una de las costumbres de su memoria». Y en general, «su directo conocimiento de la campaña era harto inferior a su conocimiento nostálgico y literario». Dahlmann es un gaucho con Osde.
El ícono de la literatura gauchesca, que tiene voluntad de ser gaucha, es una de las cosas que fomenta el criollismo voluntario de Dahlmann, que es la voluntad de una voluntad. Otras son nostalgias heredadas, como el daguerrotipo y la vieja espada. Otras, el desgano y la soledad.
La soledad es común a los tres. El otro letrado del trío, Hladík, se parece a Dahlmann: «Fuera de algunas amistades y de muchas costumbres, el problemático ejercicio de la literatura constituía su vida». Durante el año que transcurre en su mente hay soledad, pero no hay desgano.
Lo mismo vale para Damián, que «los últimos 30 años los pasó en un puesto muy solo», pero sin desgano: «Pensó con lo más hondo: “Si el destino me trae otra batalla, yo sabré merecerla”. Durante 40 años la aguardó con oscura esperanza» y se le dio, «por obra de una larga pasión».
Como Damián, Dahlmann empieza cobarde. Pero acaba resignado, no valiente (y tarda minutos, no 40 años). Primero racionaliza su miedo: «se dijo que no estaba asustado, pero que sería un disparate que él, un convaleciente, se dejara arrastrar por desconocidos a una pelea confusa».
Después, cuando la retirada tendría nombre, la «pelea confusa» con peones ebrios se convierte en un «duelo» europeo por el honor, que Dahlmann no espera ganar ni teme perder. El desafío a las fuerzas del mal que en el Norte hizo con un libro, lo perderá en el Sur con un puñal.
El romántico Dahlmann –narrador mediante– ve un duelo con fuerzas sobrenaturales, que habían sido despiadadas con una ¿mínima? distracción (la excluyente concentración en su objeto de deseo). Ese duelo cósmico se define en uno mundano, donde un mestizo hará lo que hizo un indio.
La historia de un bochazo en un examen de ingreso sería parecida. El viejo gaucho diría: —¿Así que el Sur es tuyo o creés que pertenecés al Sur? Vení a probarlo. El examen es un duelo a cuchillo. Tirá ese libro, que no sirve ni para frenar una bolita, y levantá esta daga desnuda.
En vez de un bochazo, esa muerte podría ser la membresía del que elige pertenecer atraído por una muerte romántica. El abuelo fue criollo hasta el final; el nieto, desde. «A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos.»
Hladík y Damián tienen su voluntad donde tienen su pasión, deseo o anhelo. Dahlmann se parte: tiene su deseo en el Norte y su voluntad en el Sur. Voluntad para salvar –«a costa de algunas privaciones»– la estancia de los Flores, y para elegir su linaje y una muerte contrafáctica.
Hace sus elecciones «a impulso de la sangre germánica». El mismo romanticismo le hace ver en la 1ª frescura «un símbolo natural de su destino rescatado de la muerte»; en un libro, «un desafío alegre y secreto a las frustradas fuerzas del mal»; y en un gaucho, «una cifra del Sur».
Dahlmann es romántico en el modo de interpretar, pero también en el modo de percibir: al anti-racionalista, «el mecanismo de los hechos no le importaba». En Tlön perciben como Dahlmann describe (enumera) el paisaje: «todas estas cosas eran casuales, como sueños de la llanura».
De lanza a daga, de batalla nacional a duelo personal contra un borracho y por una boludez: la de Dahlmann es una versión degradada de la «muerte romántica» que lo impulsó a elegir linaje. Y recién cuando ya es inexorable dice que la hubiera elegido antes (rápida su resiliencia).
No es un final feliz: no es lo que anhelaba su corazón. De hecho, en Dahlmann no hay anhelo: no tiene un deseo hondo y largo (de 1 año a 40, en el corpus). Largas tiene la fantasía y la voluntad criollistas, que lo hacen sentir «hondamente argentino». Los deseos los tiene cortos.
Es corto el deseo de «examinar» la edición de Weil de Las 1001 noches (su arabismo era tan voluntario y de impulso europeo como su criollismo). Pero también la felicidad de reconocer la ciudad en el viaje a Constitución. Y el placer del café que tomó acariciando un gato dormido.
Y la felicidad que «lo distraía de Shahrazad», cuando en el viaje en tren «cerraba el libro y se dejaba simplemente vivir». Y el «goce tranquilo» del almuerzo nostálgico. Y la «grave felicidad» del olor del trébol, que quiere hacer durar caminando despacio hacia el almacén.
Y la «satisfacción» con que registró la ropa del viejo gaucho acurrucado en el suelo, que «estaba como fuera del tiempo, en una eternidad» (igual que «el mágico animal» del Sur urbano).
Dahlmann es feliz reaccionando a estímulos, nunca cumpliendo un anhelo –como Hladík y Damián.
Coetáneas a o descendientes de Groundhog Day, hay otras comedias románticas que matan o suicidan al atrapado en 1 día para probarle que así no se sale. Morir y dormirse duelen diferente pero conducen al mismo despertar, el último nuevo. El próximo nuevo será el 1º fuera del loop.
En el corto 12:01 PM (J. Heap, 1990), casi homónimo de la coetánea, esa prueba le llega a Myron Castleman en el remate, cuando "despierta" como siempre (en una avenida, no en su cama) luego de su suicidio. El tiro se lo pegó cuando supo que no había salida del loop de 59 minutos.
La única expectativa que le queda y que mueve a un suicida es la de una salida. Si ni siquiera su sacrificio alcanza para pagarla, es el verdadero NO HAY SALIDA, cuyo choque con el QUIERO SALIR deja al suicida sintiendo lo que sentiría cualquiera en el infierno.
Otro corto nominado al Oscar fue Two Distant Strangers (Travon Free, M. Desmond Roe, 2020). Ahí tampoco hay salida del loop, pero el corto acaba convencido de que alguna vez la habrá y el policía blanco dejará de matar al civil negro.
Lo de “comedia” garantiza un final feliz y lo de “romántica” una salida amorosa del loop. Es decir: una salida por y/o con amor, sentimiento elevado si los hay (me repito: de un laberinto circular también se sale por arriba). En el género, todas las inconciencias conducen a romA.
Hay 2 límites al poder de Phil para modificar los hechos del 2/2 original: no puede evitar una muerte de ese día ni morir él, por haberlo terminado vivo. Mejor dicho: no puede salir del loop muriendo. Es de los inmortales que siempre vuelven de la muerte, no de los que nunca van.
En 12:01 (J. Sholder), película para TV de 1993, un límite difiere. Si Barry no pudiera evitar una muerte de ese 27/4, no podría salvar a Lisa y no habría historia de amor. Respecto al otro límite, también él es inmortal; se entera amaneciendo a las 7:35, tras haber sido matado.
Esa vez también muere. Mientras maneja para el trabajo repasando los hechos recientes, lo choca un taxi (rutina que antes oía y veía). En total Barry muere esas 2 veces –nunca suicidado. En sus 5 reinicios busca salvar a Lisa; lo logra 2 veces, la 2ª junto con la salida del loop.
En la 1ª llegan juntos a las 00:01 del 28/4, el mundo reinicia y a Lisa la matarán a las 18:15 del 27/4 si Barry no lo vuelve a evitar. Es el único que puede salvarla y cambiar la historia, corregir el día. Y no podrá salvarla definitivamente mientras siga rebotando en el tiempo.
No todos los 27/4 es deseable salir del loop evitando que el Dr. Moxley prenda el acelerador, sino sólo los 27/4 en los que Barry evite la muerte de Lisa. En los que no, imagino a Barry no frenando a Moxley, o prendiendo él la máquina para darse otra oportunidad de salvar a Lisa.
Sólo se le puede restar definitivamente esa muerte al día saliendo del loop después de ganarles a los que quieren sumársela, o sea, desde las 18:15. Barry empieza el último 27/4 destrozando el robot despertador y la TV, que no tendrán la suerte de la maceta y el adorno de vidrio. pic.twitter.com/Dh7mTehUty
Luego de calmarse, a Barry le pasa lo mismo que a su contemporáneo Phil: el día de la salida salda todas las cuentas: charla cariñosamente por teléfono con la madre, castiga a un vecino irrespetuoso con 2 pibes, se venga de su jefa y evita la muerte de Lisa y el reinicio del día. pic.twitter.com/6WP5F5IhZy
En la jerarquía de la Compañía, Barry está debajo de su jefa; en la jerarquía del juego de géneros, por encima: tiene privilegios de varón. Ann le dice que no lo echa por ser de los lindos, pero no le manotea el culo. Él sí y a ella le gusta: el macho puso las cosas en su lugar. pic.twitter.com/5a5KL1HXxY
Barry asume otro rol “típico” de mujer en un chiste. Despierta de la 1ª vez y dice lo que Lisa dice que debería decir ella: “Normalmente no soy tan fácil”. Ese mismo año, Rita y Nancy reivindican no ser chicas de 1 cita. 27 años después, otra co-protagonista reivindicará ser eso. pic.twitter.com/QDMucKsTB4
La 1ª vez que la salva, Barry “tuvo suerte”, como al “otro” día dice Lisa al preguntarle si sexearon. La suerte que Barry tuvo al 2º intento y tendrá ya fuera del rebote, desde las 12:02, Phil no la tuvo con más de 9 intentos. Coge con Rita ya fuera del loop, desde las 6:01 AM. pic.twitter.com/dposbaQnj7
Dentro del loop, Phil coge con Nancy llamándola 2 veces Rita. La 1ª vez Nancy le dice que no es una cita de 1 noche (ni de 1 fin de semana). Él le propone casamiento. Ella suspira su nombre; él, de nuevo, el de Rita, su sueño húmedo. Para Phil es un garche vicario hecho por amor. pic.twitter.com/ZmevZxfiAW
En estas comedias románticas de 1993 nadie coge por coger. Hasta ellos cogen por amor: Barry, antes de salir del loop y empezar una nueva vida con su amada; Phil, después. Ambas comedias subordinan el sexo al amor como el instinto (impulso animal) al sentimiento (emoción humana).
27 años más tarde, otra comedia romántica con loop, Palm Springs (M. Barbakow), le da más libertad al sexo. Antes de enamorarse de Sarah, Nyles puede coger por coger con ella u otras, y aun probar con un varón. Después, no. La moral sexual cambió más que la educación sentimental. pic.twitter.com/JTOdbZtQXc
En Argentina y otros países de Occidente, en junio del 2020 Groundhog Day ya había sido usada para graficar la sensación cuarentenesca de estar repitiendo el mismo día. A la vez, en EE.UU. una actualización doctrinaria, Palm Springs, tenía un lanzamiento limitado por la pandemia.
El director Max Barbakow y su equipo hicieron Palm Springs en 2019 y la estrenaron el 26/01/20 en el Festival de Sundance. La película y la pandemia empezaron a circular casi a la vez, pero una entre el público que asistió a un festival y la otra entre la población mundial.
Quizá no fue la metáfora de un día repetido porque la otra ya estaba muy instalada para junio. Quizá ni los cines abiertos ni una mejor plataforma habrían mejorado el lanzamiento de Palm Springs hasta superar 27 años de la otra metaforizando viejas situaciones y 5 meses la nueva.
Pero por muy «cultural, histórica o estéticamente significativa» que sea, gente de veintipico pudo ver Palm Springs sin tener noticias de Groundhog Day. Tampoco las tiene Sarah, que nunca oyó hablar de “esas situaciones de bucle temporal infinito”. Sin el género no ves el chiste. pic.twitter.com/MDkmq0kaSh
En 12:01 se repite un día cualquiera (27/4); en Groundhog Day, el día de un festival (2/2); en Palm Springs, el día de una boda (9/11). Todxs son despertadxs donde despertaron la 1ª vez: Barry, Phil y Nyles, en sus camas; Sarah, en la de su futuro cuñado. Bien jugado, Barbakow.
Es el único despertar incómodo. El loop la sorprende a Sarah en una transgresión que aceptó y/o buscó (no se nos dice) porque creía que iba a ser única, fugaz y secreta (ponele). Y así fue, hasta que se supo en el loop. Eso anuló lo único y lo fugaz e hizo más pesado lo secreto.
Deja de ser secreto 3 veces. La 1ª es la confesión que le hace al oído a su hermana Tala (la iba a hacer con micrófono y a todos, pero se arrepintió). La 2ª es la revelación al espectador, cuando Abe sale del baño para pedirle a Sarah que se vaya. La 3ª es una olida de almohada.
1ª) Sarah hizo la confesión al oído de Tala convencida de que esa generosidad era el precio para salir del loop kármico. Pero no funcionó y para Tala volvió a ser un secreto al otro 9/11. La inutilidad del mérito ético convence a Sarah de que no hay salida. Fin de la resistencia. pic.twitter.com/hn8X4YlLin
¿Es generosidad confesarle que ella, que es su hermana mayor y dama de honor, la engañó con su novio (y viceversa) la noche anterior a la boda? Las dos veces Sarah actuó pensando en ella misma, nunca en Tala: cuando la traicionó y cuando eligió confesárselo para salir del loop.
Nyles al menos no piensa en él cuando paga US$ 100 su chocolate y le dice al chamaco que se los gaste hoy. Tala tiene una generosidad terapéutica: a su hermana mayor la curó de las pesadillas (mens sana) y a su hermano menor le salvó la vida donándole médula ósea (corpus sanus).
La salida del loop no será gracias a una generosidad que la merezca, sino a ciencia y técnica. Pero si lo fuera, esa egoconfesión no sería una generosidad, y menos una meritoria, aun si tuviera efectos benéficos para Tala (la vemos shockeada pero no qué decide hacer con su boda).
2ª) La mañana del final de la etapa negación es también la del inicio de la etapa diversión. Es la fase amable del NADA IMPORTA, que les permite ser audaces, hacer el ridículo o estrellar una avioneta, todo sin miedo. NADA, pero sí ALGUIEN: Sarah para Nyles y al revés, escalando. pic.twitter.com/UX5zcpCT3U
3ª) Esa etapa termina con el despertar de Sarah que sigue a la noche de amor con Nyles y nos entera de su secreto con Abe, que le baja de un hondazo la sonrisa de enamorada remolona. O sea: la 2ª etapa cae de su cima y una historia queda trunca hasta el final de la película. pic.twitter.com/5zaRB7zNkx
En rigor, empieza a caer con ese despertar incómodo y termina de caer enseguida, cuando al final de una discusión Sarah se entera de que Nyles le había mentido: sí se habían enrollado antes. “Voy a salir de este día”, reacciona ella. Se levanta y se hace arrollar por un camión. pic.twitter.com/8tRQbXXcnC
Desde la vuelta siguiente Sarah comienza su 3ª etapa y 2ª resistencia al loop: se ausenta de Nyles y se dedica a estudiar Física para lograr una salida física del 9/11, no un premio moral, como en la 1ª etapa. En el medio Nyles llorará porque la extraña y descubrirá su secreto. pic.twitter.com/jppcjFzBWv
Sarah no sale sola. Vuelve por Nyles cuando tiene una teoría. La probó con una cabra, que no volvió. No sabe si está viva o dónde y cuándo. Él le contraoferta quedarse; Sarah se irá sola. Él la alcanza antes y van juntos a una explosión, y no de orquídeas. Final de la 3ª etapa.
~Mal día para entrar en la cueva. Pero… —Pero nada. Hay que tener mala suerte para ligar un bucle tan inoportuno. ~Perogrullo diría que depende el menú de bucles; si está el inoportuno y 2 más, la mala suerte es menor que si hay más. —Justo le tocó el día en que amanece con Abe.
~Sarah no tuvo esa mala suerte las otras veces que se enrollaron, que fueron miles. Y en todas había despertado igual. La diferencia es que antes no sabía que había vuelto (y volvería) a despertar así. —¿Antes? ~Cuando perdía la memoria, como le pasaba antes de ir a la cueva.
—Ahora que no la pierde y sabe qué va a pasar, Sarah puede variar, como ya lo hacían Nyles y Roy. Donde caben 3 caben todos; asistencia perfecta a la cueva, ponele. ~Pinta mal. —Si todos saben qué va a pasar y varían, ¿qué es lo que va a pasar que saben, si cada 9/11 es distinto? https://t.co/jjVyOl88LS
~Con reinicios infinitos, es probable (¿necesario?) que en alguno entres a la cueva. —Todo Palm Springs repitiendo el 9/11 sin ninguno de sus hechos, salvo el despertar. ~Todos recordando qué hicieron y qué pasó la vez anterior. Repetir ya no le impide a nadie tener su historia.
—Fuera de ese vaciamiento de la repetición por conciencia generalizada del loop, en Palm Springs conviven las 3 memorias que sobreviven a la revocación diaria y todas las otras, que no. ~2 más que en Groundhog Day y 12:01. —El punto es que a veces esa convivencia es rara. ~¿Rara?
—“Deja de imitarme”, dice Misty y coincide Nyles. Debería haber un delay entre el original y la imitación. No lo hay. ~O aparenta muy bien saberlo todo o lo sabe porque ya lo vivió. —Pero es la única vez que Sarah intenta esa vía, fracasa, despierta a Nyles, y Misty dice eso. ~🤔 pic.twitter.com/3YdxAoK2G8
La 4ª etapa empieza el 10/11, en el final de la película. Sarah y Nyles charlan en la piscina de una familia que estaba de viaje el 9 y acaba de volver y los interrumpe y echa. Y hay una coda entre los créditos: todavía dentro del loop, Roy le habla a un Nyles que no lo conoce.
Le habla para preguntarle si funciona lo que le dijo Sarah en un audio, en un día que para ella ya es ayer y para él sigue siendo 9/11. Roy está rezagado; el Nyles con el que interactúa no está en el loop, estando en la boda; ergo, debe ser el Nyles del 1º 9/11, sin cueva ni Roy.
Ese Nyles trajeado (él y Roy visten como cuando se conocieron) en un sentido es anterior al Nyles hawaiano que acaba de salir del loop, y en otro es posterior. Es anterior en la historia exterior al loop y es posterior en la interior (Roy fue a hablarle por el audio recibido).
Son 2 senderos del jardín. En uno, Nyles y Sarah ya no están en el loop; en el otro tampoco, pero Roy sí, aunque no por mucho: acaba de confirmar cómo salir. Este multiverso moderno no está en Groundhog Day ni en 12:01, universos de 1 versión por vez, por muchas veces que tengan.
Phil y Barry salvan al mundo en 1993 saliendo del loop de 1 día (Myron no lo logra con el loop universal de 1 hora del corto 12:01 PM). En cambio, en 2020 Nyles, Sarah y Roy se salvan sólo a sí mismos. Si hay multiverso, tu bucle es privado y el mundo no te espera ni te necesita. https://t.co/1IprvSeY43pic.twitter.com/aXbS08ju9Z
Pero salgan o no por haber completado un aprendizaje, todos salen habiendo completado uno. Salen cuando lo terminan y/o salen porque lo terminan. Como sea, el cascarón se rompe. Y si la salida no es un premio (Phil), es un hallazgo (Sarah, Barry) o es un regalo (Nyles, Roy).
Phil y Barry anhelan amar sin la caducidad diaria de lo alcanzado; nunca se resignan al NO HAY SALIDA. Nyles sí, y aprende a sufrirlo. Hasta que una vez, luego de miles de coger y olvidar, Sarah queda atrapada en el loop y donde antes sólo había sexo empieza a haber también amor.
Nyles es el único de los 3 varones atrapados que a partir de un momento tiene a su amada recordando todo como él. Es el único que dispone de más de 1 día para conseguir lo que anhela. Y lo consigue: cogen, se separan, se juntan camino a salir del bucle y afuera viven como pareja.
Afuera, y hasta que la muerte o el desamor los separe, y envejeciendo. A la mañana del último 9/11, Nyles contraoferta que sea adentro, y hasta que el desamor los separe, sin muerte ni vejez. Desea quedarse en el loop con Sarah, que le dice que eso no es real, lo abraza y se va. pic.twitter.com/YQkh7RJB7E
Esta tetralogía sobre la felicidad empezó con la pregunta de si repetirías tu vida y siguió con el agregado de si la repetirías no 1, sino ilimitadas veces. Nyles ya está en la repetición ilimitada de 1 día cuando le pide a Sarah que se quede, como Christof se lo pidió a Truman.
Ni bien pueden salir del encierro en que están, Sarah y Truman lo ven irreal y ven inelegible quedarse ahí. The truth is out there. Entre seguir y salir, Nyles prefiere seguir, si es con Sarah. Elige repetir por 1ª vez, como elegirían Di Stéfano, el Diego y el Trinche. O Higuita. pic.twitter.com/2InmcN0iRq
La diferencia es que no elige repetir una vida pasada, como los futbolistas, sino futura: elige usar la repetición ilimitada para eternizar el amor con Sarah, si es que nunca dejan de querer estar juntos, o para sostenerlo hasta la 1ª vez que dejen. “De eso se trata el amor.”
Nyles será muy racional y razonante argumentando así, pero Sarah le marca que no es razonable: “Perdiste la razón”. No le objeta el argumento (cierra, ponele), sino que lo use sin sentido común, para bancar quedarse “en este sitio”, que no es real y donde todo es insignificante. pic.twitter.com/4FC1e8AUMf
Es como si Sarah le respondiera: “Sí, de eso se trata el amor, pero en el mundo real”. Si su teoría estuviera errada y a la explosión en la cueva le siguiera otro despertar, si no hubiera salida, ahí sí el amor se trataría de eso y el resto sería aprender a sufrir la existencia. pic.twitter.com/gJtexLv1lc
Sarah se va a ir con o sin él; Nyles no se va a quedar con o sin ella, pero tiene que volver a extrañarla para enterarse. Ya es de noche y debe alcanzarla antes de que se vaya. Lo logra. Dicen sus votos ante la cueva altar, entran de la mano, “Yo también te amo”, beso 🔥 y ¡boom! pic.twitter.com/hZ6YEDir7z
—¿Qué tenía de irreal el mundo de Nyles? ~Ponele que lo real es todo aquello con lo que podés interactuar. —Le pongo. ~Si nada de lo que hacemos importa ni tiene sentido, si podemos no lo hacemos y lo real se vacía de interacciones. Le quitás el tapón de la razón de ser y chau.
—La razón de hacer. ~También. El punto es que somos el agua de una bañera, que nos contiene y nos retiene (si nos contuviera una jarra, no tendría opción; pero una bañera tiene desagüe y tapón). —Temo un brote alegórico… ¿Qué vendría a ser la bañera? ~El sentido. —Eso hace agua.
~Si carecemos de un sentido, carecemos de una forma y somos un desparramo. Si el sentido que tenemos se avería (o se retira el tapón), nos escurrimos y nos desparramamos. La bañera nos contiene en el espacio y nos retiene en el tiempo. —De algunas metáforas no se vuelve, sabelo.
~Ok, vamos de nuevo. —¿Qué tenía de irreal el mundo de Nyles? ~Comparado con el mundo real, donde del 9/11 pasamos al 10/11, un mundo donde volvemos al 9/11 es irreal. —O es la nueva realidad dentro de un loop sin salida. ~Sí, pero acá hay; la prueba es que salen. —Por el género.
~Por lo que sea. —Sin salida no es comedia romántica; 12:01 PM y Two Distant Strangers, por ejemplo. ~O es otra veta: historia de amor con loop de 1 día como realidad inevitable (no hay salida) o elegida (hay). Como elegida: la peli de la contraoferta de Nyles aceptada por Sarah.
—Hasta ahí, Nyles no había bancado el loop; de hecho, se había suicidado muchas veces tratando de salir. Pero con Sarah hasta lo elegiría. ~Va a terminar eligiendo lo que ella eligió, porque mejor bien acompañado que solo. —¿Pero si ella eligiera quedarse? ~Sería otra película.
—¿Una secuela? ~Desarrollaría una opción descartada en el guion, no algo posterior. Sería una Palm Springs contrafáctica. —Otro sendero en el jardín. ~Que el albañil Borges no nos distraiga. —Ok. Toma VII: En esa contracuela, ¿siempre querrían seguir en el loop, pudiendo salir?
~Más radical que esa contracuela: una historia de amor con loop de 1 día como realidad inevitable. —¿Como si hacerse explotar en la cueva no funcionara? ~Eso sería Palm Springs decepcionando como comedia romántica con el tipo de remate con que el corto 12:01 PM cumple como drama.
—¿Entonces? ~Una comedia, pero ambientada en un día de eterno retorno. No hay que salir ni importa cómo se entró. —Vemos entrar a Phil, Barry, Sarah y Roy –no a Nyles. Un relato que no busca liberar a los atrapados, ¿muestra sus ingresos? ~No. ¿Te dice algo IN MEDIAS RES? —Ni mu.
Palm Springs es una historia de amor hétero, aun si es menos heteronormativa que las del 93. Ese es el centro; lejos, están los límites de lo tolerable; antes, de lo permitible; antes, de lo promovible. Cuando los límites se mueven, dejan adentro lo que estaba afuera o al revés.
Cuando se alejaron los límites de lo tolerable y lo permitible (lo promovible aún espera), pasó eso con el deseo sexual de mujeres hétero y con el amor y el deseo sexual de varones homo –con el amor y el deseo sexual de mujeres homo también, pero estas películas no las registran.
Cuanto más te acercás a lo promovible, primero corriendo el límite de lo tolerable y luego el de lo permitible, más resistencia encontrás. «En el centro puntual de la maraña, Dios, la araña.» Lo rodea 1 zona de promoción y 2 de admisión, que amortiguan los impactos de cambio.
1. De lxs 8 que Phil etiquetó para probarle a Rita el loop, sólo al gay etiquetó por su sexualidad. ¿Quería ser (o era) una demostración de tolerancia? Phil lo dijo neutro; es el estigma sin el odio. Bill asintió sonriendo y sin queja, pero hoy Phil no diría eso sin oír repudios. pic.twitter.com/9OFW52a87h
2. En la 1ª mañana pos-juramento a Rita, Phil actúa de gay para espantar a Ned. Ese cuco sexual no estaba en el guion de D. Rubin; lo agregó B. Murray, en la única escena que improvisó, y lo dejó H. Ramis. Hoy un actor no lo agregaría; y si lo hiciera, el director no lo dejaría. pic.twitter.com/dTUM9KmQkH
Sólo una excepción, una imaginación y una posibilidad, pero es más de lo que había en 1993. Lo que era gay-friendly 27 años atrás, en 2020 puede no serlo. Ya no lo era el disfraz de cuco sexual; sí el de revelador neutro de gays –no como Kent Brockman, un revelador hater de 1995. pic.twitter.com/qdA8JrUTM0
¿Y la feminidad hétero? A diferencia de Nancy y Rita, que no son citas de 1 noche, Sarah sí. Su familia ve mal eso, no así Nyles y gran parte de la moral occidental del 2020. Pero que tenga tolerado o permitido sexear sin amar no significa que sea lo anhelado. El ideal no cambió. pic.twitter.com/rVmgQGfxA0
El ideal sigue siendo sexo con amor. O un amor vitalicio con sexo ídem (y tácito). Barajalos como quieras, pero van juntos. Por debajo del ideal no es así. Antes de enamorarse, Nyles fue menos puritano que su padre y que Phil y Barry en alcohol, drogas de diseño, pajas, garches… pic.twitter.com/NzLNl3nfAH
Sarah también fue menos puritana que su finada madre, pero a otro nivel. Se sabe: las Sarahs son golfas y putas haciendo lo mismo que vuelve unos capos a los Nyles. La familia se avergüenza de ella, que paga un precio mayor que él por ejercer su derecho al deseo sexual y al goce.
Mientras sólo cogen, para Nyles es mejor que la memoria de Sarah se borre cada vez. Para Phil y Barry es lo peor que la memoria de Rita y de Lisa se borre, porque las aman. Cuando ya la ama, Nyles sufre que Sarah se borre (para estudiar Física para dar con el modo de salir,🐐🐐). pic.twitter.com/Yoz7eVtb2x
—Se puede decir al revés: mientras la memoria de Sarah se borra cada vez, sólo cogen. Nyles no la ama antes de saberla atrapada con él, por bastante que se hayan enrollado. ~No te vas a enamorar de alguien que mañana te va a olvidar. El amor necesita algún arraigo en el tiempo.
—O no vas a evitar enamorarte y entonces vas a sufrir ese olvido diario. ~Como les pasó 27 años atrás a Phil con Rita (unas 12.395 veces) y a Barry con Lisa (2 veces).
Toma 7 —¿Amarías y sufrirías así luego de miles de veces? ~De infinitas también, si tuviera un amor infinito. pic.twitter.com/W3Q2UYiTbt
Nyles sufre una soledad nueva: su cazador Roy y su amada Sarah se ausentaron a la vez y él extraña hasta las cacerías. “No hay nada peor que atravesar esta mierda solo”, dice Roy en su jardín de Irvine, adonde Nyles fue a buscarlo y se volvió con un típico corte de pareja hétero. pic.twitter.com/64ScrATVJ9
Ahí Nyles quiere un futuro más allá del resto de chocolate y añora un pasado feliz. Antes no le importaba ninguno; sólo presente y futuro. Fue la noche que le negó a Sarah que le importara, antes de ver dinosaurios, tomarse de la mano y coger por única vez en el loop compartido. pic.twitter.com/4vzraSTPqA
—El futuro llegó hace rato…🎶 En casa de Roy, el futuro que Nyles quiere es el regreso del pasado feliz que añora. Quiere que vuelva Sarah para no atravesar esta mierda solo, que para ella era el motivo de las bodas al inicio de su loop –al final, el motivo es apostar a mejorar.
Entre el motivo 'miedo a estar solo' y el motivo '(puedo estarlo, pero) hay una chance de una vida menos mundana con vos en ella': ahí está la noche donde Nyles ningunea el pasado y Sarah lo rescata reversionando “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”.
No por aplicar a un chocolate o a una partida de ajedrez (gracias, Saussure)* aplica a la vida la idea de que lo anterior es un vacío y no importa “el quién, qué, porqué de tu pasado”. En el juego de formar pareja, sí importa; es parte del paquete a conocer, si querés ir a fondo.
“Llegaste aquí; eso es todo lo que importa” de tu pasado: converge en el ahora. Cuando se conocieron, Nyles le recitó a Roy unos versos de Eliot: «Lo que podría haber sido y lo que ha sido señalan a un mismo fin, que es siempre el presente». Vengas de A o de B, estás/existís acá. pic.twitter.com/72XZr6UXIw
“La siguiente mordida es todo lo que importa” desde tu presente, que es el único tiempo que tenés, el único donde vivís, donde realmente existís, donde siempre estarás y que está ocurriendo justo ahora. Acá los cuándo (THEN y NOW) del meme PERRO GRANDE / PERRO CHICO son los qué. pic.twitter.com/bVXbaLQbQW
Son los temas de los que habla esta versión del meme; los adverbios podrían ser los nombres de los perros, en vez de su locación temporal. El perro grande cambia de lugar y es NOW; THEN es un vacío, como dijo Nyles. Pasamos de un “Todo tiempo pasado fue mejor” a un “Carpe diem”.
Si al chocolate le aplicara el mismo criterio que a las personas que metaforiza, Nyles podría comer algo vencido, enfermarse, morir. Ok, morir no, dentro del loop. Pero fuera sí, y él habla en general, como Sarah al contestar que dar importancia al pasado puede ahorrarte sufrir.
En el caso del matrimonio fallido de Sarah, el recuerdo funciona como un aviso de 2ª instancia, tras el fracaso del primero. Sarah podría haberse hecho caso, si sabía que eso no iba a funcionar; la piedra estaba muy señalizada. Si hoy ignora aquel pasado, tropezará por 2ª vez.
Y eso de que tu futuro (destinado) sea la repetición de tu pasado (ignorado) se parece al loop donde Sarah lo dice. Para ella, Nyles y Roy, se repite el 9/11 y las frases y acciones del resto (no caés 2 veces en la misma broma, diría Barry). Para el resto, todo sucede por 1ª vez. pic.twitter.com/8QoF4qjh6P
27 años antes de Groundhog Day se estrena Mi primera novia. Es drama, no comedia. No hay loop, hay reencuentro Dean-Elvira. Tito se quiere casar antes de que su novia se vuelva a enamorar –ahora pueden. No lo logrará: “Los muchachos no nos casamos nunca con la 1ª novia”, lamenta. https://t.co/lUiB2dl053
"Muchachos" dirían los padres, que son los destinatarios de la mala nueva que da Tito: ya no nos casamos con el 1ª amor, como ustedes. Sus hijos tampoco lo harán en 1993, ni sus nietos en 2020, pero no lo sufrirán porque ya no será una meta exigida en la educación sentimental.
Si tu plan es llegar virgen al matrimonio y ser fiel, es probable que te cases con tu 1º y único amor. Como una cosa lleva a la otra, se van juntas de la educación sentimental, que en 1993 te enseña a querer “una profesión, amor, matrimonio, hijos” y en 2020 a compartir la vida. pic.twitter.com/pXqS9r4srL
Para Nyles, antes la mejor apuesta era aprender a sufrir la existencia infinita; ahora es intentar salir de ahí, aunque puedan morir, y disfrutar una existencia finita compartida. Los anhelos de 1993 contenían objetivos de máxima (menos que los de 1966); el de 2020 es de mínima.
No importa si son 1º amor o vírgenes, ni siquiera si se casan o no. Y hasta puede no importar si conviven o no. Importa que formen pareja y sean felices lo que dure esa compartida (deseando que sea toda la vida y aceptando si es menos). Es el objetivo de mínima; menos es soledad.
Rita no pretende ser original anhelando; es normal: quiere “lo que quieren todos”, que es lo que querían todas 27 años atrás + «profesión». 27 años más tarde, Tala quiere lo mismo (#MetasEnLaVida) y Sarah rechaza que el amor sea otra cosa que un disfraz del miedo a la soledad. pic.twitter.com/ViNYBqq4dI
Disipar ese miedo es un objetivo de mínima, que podés alcanzar participando de ese u otro espectáculo y celebrando esa u otra mierda, pero formando una pareja. Heterosexual, en las 3 películas. Pero donde eso deja de ser una norma, formar pareja sigue siendo un anhelo. ¿Por qué?
Para Sarah, porque “nadie puede soportar la idea de estar solo”. Lo que Borges dice de Buenos Aires ella lo dice de las bodas: «No nos une el amor sino el espanto». Si hay amor, lo encontramos huyendo para adelante.
—La gregariedad, ¡ja, ja, ja, ja!, me la dio tu amo-o-o-o-or 🎶
Es como si el amor, que es un sentimiento, fuera un derivado de ese miedo, que es una emoción propia de bichos sociales (aislados no sobreviven o permanecen ferales). Es como si en el corazón de todo amor latiera el terror a quedarte para siempre en esa soledad o extravío innato.
La metáfora del extravío de origen está en el speech de Nyles, mezclada con la de la noche actual y el día esperado, que llega con la boda: “nacemos perdidos” y así seguimos (“en la oscuridad…) hasta formar pareja (…viene la luz”). Aplausos en la playa y luz al final del túnel. pic.twitter.com/2QvVm9TPwO
Nyles no tarda en aclarar que no cree en sus palabras, pero sólo se desdice de las últimas: “Todos estamos jodidamente solos”. Donde Sarah ve un miedo motor, Nyles ve un estado definitivo. No hay final feliz de la soledad como no hay salida del loop; sufrí en paz tu existencia. pic.twitter.com/1TpfFn8jHB
El sinceramiento de Nyles es de alguna milésima vez que se camuya a Sarah después de salvarla del brindis, pero es la primera que ella recordará. Y sobre todo es la vez donde empieza la historia intramuros que les hará cambiar sus “ideas sobre el amor” y formar pareja extramuros.
Podés querer formar pareja porque apostás a que así la vida sea menos mundana (Sarah) o porque concluiste que debe ser compartida ni bien te asumiste codependiente (Nyles) o porque es lo que esperás de la vida y/o es lo que se debe hacer (Rita, Phil; Barry, Lisa; Tala, Abe), etc.
Un anhelo puede ser una sobreadaptación a un mandato; te entrenás repitiéndote ME GUSTA LO QUE DEBO HACER. En la otra punta se da vuelta la frase y hay un DEBO HACER LO QUE ME GUSTA, automandato que le sube el precio a la libertad del individuo y se lo baja a su codependencia.
Si por hacer sólo lo que te gusta no hacés lo que hay que hacer, no es que jugaste a otro juego, es que fracasaste en este, del que no hay salida. Fracasás, por ejemplo, si no formaste pareja a cierta edad, como los +40 de Phil y desde los ~30 de Rita, Lisa, Barry, Nyles y Sarah.
Es la preocupación de la madre de Barry y la vergüenza de la familia de Sarah: ya creciste, sentá cabeza, el tiempo pasa. Las 3 pelis cuentan cómo sus protagonistas zafan a la vez de la soltería y del bucle. Las 3 terminan cuando se forma la pareja y comienza la vida compartida.
Hay muchos speechs del reportero Phil. Hay 1 solo de la dama de honor Sarah (miles de veces la relevó Nyles). Así que es algo nuevo, como los dinosaurios. Ocurre en el último 9/11 y sale de lo aprendido por Sarah en los anteriores. Habla cuando puede decir lo que podrían decirle. pic.twitter.com/v7YrhphfOM
Sarah destaca de Tala lo mismo que Phil de Rita: su generosidad (que también había destacado Nyles) y su optmismo. Rita ya lo es; Phil aprenderá a serlo. Tala ya lo es; Sarah le dice que siempre estará aprendiendo de ella y al otro día ya está en pareja con Nyles fuera del loop. pic.twitter.com/ueHLRTFohm
La expectativa de una vida “menos mundana” será “un listón muy bajo” (“Un buen lugar para empezar”, dice un optimista Nyles), pero es mucho más alta que la expectativa negativa con la que Sarah se casó, tan certera que 2 años después se separó. Ahí no veía ninguna chance, acá sí.
También tuvo que verle alguna chance a encontrar el modo de salir del loop estudiando Física. Cuando lo encontró, para alegría y justificación del optimismo con que lo buscó, Sarah tuvo la generosidad amorosa de compartirlo con Nyles y la solidaria de compartirlo con Roy. Salva2.
Tuvimos a Buda quedándose entre nos para guiarnos al nirvana. Tuvimos a Dios haciéndose humano para guiarnos al paraíso. Y ahora tenemos a Sarah entrando en “este agujero de mierda” y llevándose a Nyles al salir y dejándole a Roy el know-how. 2 ovejas y 1 pastora que las libera.
Barry le dice a la agradecida Lisa que salvarle la vida fue algo interesado, no altruista, porque la quiere. El amor crea una generosidad tan grande como sesgada: dar todo (como Rita sus 339,88 dólares) por quien querés y te quiere; incluso la vida (como Barry pero sin retorno). pic.twitter.com/o9iJnYM0zw
Sin sesgo amoroso, Sarah fue generosa con Roy al pasarle el dato de cómo salir, como Phil logró serlo con medio Punxsutawney y Rita ya lo era con todo el mundo, igual que Tala. Sesgados o indiscriminados, el no egoísmo y el optimismo son rasgos cruciales para formar pareja.
Barry los tiene de entrada. Los otros 2 relatos desembocan en parejas al ir de un mayor a un menor egoísmo, descreimiento y pesimismo. En esto Nyles y Sarah no distan tanto como Phil (se dice y se muestra que era egocéntrico) y Rita (se dice –pero no se muestra– que es generosa).
Pero distan. Sarah marca esa distancia cuando reacciona furiosa al relato de Nyles de que quedó atrapada por actuar como una niña: quedó atrapada porque se preocupó por alguien que le gustaba y le importaba, “lo cual es algo de lo que claramente no sabes nada”, inmaduro del orto.
Roy es el único atrapado que no tiene que buscar pareja ni formar una familia; ya tiene ambas. Lo suyo será aprender a apreciarlas: pasar de “El matrimonio es un pozo sin fondo de dolor” a “Nada mal [mi vida]: una esposa hermosa, unos hijos hermosos”, “no hay nada mejor que eso”. pic.twitter.com/LisnmV6Q7u
El cambio de cosas y prioridades en el aprendizaje de Roy se da dentro de su eterno y grácil bucle, aunque para su esposa sea de un día para el otro. El no egoísmo vuelve a ser clave: comprendió “por lo que te estaba haciendo pasar” porque la visita al hospital le abrió los ojos.
Esa empatía liberó a Roy de la ira causada por la destrucción de su futuro (“no veré a mis hijos crecer”, boda incluida: “nunca llevaré a la pequeña Libby del brazo al altar”). Esa liberación le permitió valorar el presente largo de su rebote: “Este siempre fue un buen día aquí”.
Roy abrazó su paraíso cíclico cuando dejó de tener la cabeza metida en su culo –otros dejan de mirarse el ombligo. Una vez empático con Nyles y amoroso con su Irvine, aconsejó (“Tienes que encontrar tu Irvine”) y predicó su fe (“Todos tenemos un Irvine”). Fue generoso y positivo.
Gracias a Sarah, a quien ya le debe la visita a la UCI que le abrió los ojos, Roy saldrá del “agujero de mierda” donde aprendió que el matrimonio NO es “un pozo sin fondo de dolor que te hace olvidar quién eres” (Nyles se ve reflejado en Roy como otros se vieron en Phil y Barry). pic.twitter.com/elS9WoQDTR
Si sale como Nyles y Sarah, Roy estará volviendo al punto de partida con un giro de 180º en sus ideas sobre el amor. Volverá ya apto para encontrar en Irvine el tesoro que salió a buscar afuera, como lo encontró en su jardín de El Cairo el que volvió de Isfaján con el dato justo.
Roy habla en vano 2 veces, ninguna sobrio: se queja de lleno al inicio de la borrachera y, en el final, también drogado, fantasea quedarse ahí porque flashea que es la mejor noche de su vida. Cuando Ned, Phil y Rita sienten eso, están por salir del loop, no por entrar, como Roy. pic.twitter.com/E1rNgL8c1Y
Como si fuera castigado, a Roy le creerán la queja y le cumplirán el deseo de radicarse en ese 9/11. “¡Dijiste que no querías que terminara el día!”, le argumenta Nyles, atado a una silla, antes de recibir latigazos. Roy se venga de que le hayan cumplido un deseo, según Nyles. pic.twitter.com/sYo0MYo19x
La gente suele ser audaz e hiperbólica deseando cosas cuando sabe o cree que son imposibles, como Roy con su “Ojalá pudiera vivir aquí para siempre” (dice «pudiera»; ergo, sabe o cree que no puede). Nyles interpretó una fantasía como un deseo y lo cumplió. O cumplió uno parecido.
A diferencia de Di Stéfano, Maradona, Carlovich e Higuita, que fantasean con una repetición, Roy fantasea con una permanencia: 1 vez eterna, no infinitas veces diarias; un cuadro hiperviscoso, no un loop. Es tan buena esta noche que me quedaría a vivir acá, no que la repetiría.
Ni una fantasía es algo que espere una respuesta, como un deseo, ni en esa cueva Roy encontrará sus respuestas, sino otra, que no elegiría. Si encontrara la que fantasea,
Toma 8
¿sería para siempre grata la sorpresa de ver pasar de imposible a real la eternización de esa noche?
—¿Ya está? ¿No va a haber un link a otro ensayo? ~Si no hay necesidad… —¿Y la idea de linkear con el 1º ensayo de la saga? ~Decirla es mejor que hacerla. —¿Nos volveremos a ver? ~Seguramente. —Quiero precisiones: ¿día, hora, lugar? ~El Día de la Marmota, 12:01, Palm Springs 🤡
A casuales 636 días del comienzo de Zambullidas, espero no haber olvidado ninguno de los blogs de ayuda de los que tomé los códigos para diseñar este sitio (las modificaciones en la plantilla Minima Ochre, casi todos los gadgets de la barra lateral, las definiciones de estilo en CSS, códigos de html en las entradas, etc.). En todo caso, los blogs de esta lista son los que más he consultado y a los que más agradezco: