Cadenas



1.

          Del Episodio 1, “Desafíos de la vida”, de la serie Vida (co-producción de la BBC y Discovery Channel).

La selección natural es un mecanismo de perduración. El dibujo de esa perduración, los hitos de su historial, semejan una cadena. Lo que en conjunto hace cada generación es seguir la cadena de la especie, que es el sujeto necesario de esa perduración (sus individuos pueden o no tener ese imperativo, o pueden tenerlo hasta el momento de hacer su aportación y luego perderlo, como la hembra de pulpo gigante del epígrafe).

2.


En otra metáfora, una cadena de e-mails (antes de cartas), que para sobrevivir y perdurar debe persuadir de no ser cortada a un número suficiente de destinatarios, juega el mismo juego que una especie, que cualquier rama de la vida. Su juego es perdurar entre “generaciones” de destinatarios; la estrategia de mayores esfuerzos para lograrlo es prometer una felicidad repentina y enorme (poder, dinero, amor, prosperidad, popularidad) y amenazar con una infelicidad igual (años de mala suerte, muertes, etc.). Vale decir: para seguir siendo, algunas cadenas estimulan por igual los deseos y los temores máximos, con el riesgo (remoto) de que una eficacia máxima las sature. (En esta línea de supersticiones, la propaganda de un amuleto o de un talismán, que no nos llegan de prepo como una cadena que circula, suele privarse de atemorizar y limitarse a tentar; a diferencia de un mail o una carta, son objetos valiosos que necesitan ser adquiridos.) En el mismo orden de mención, primero voy a hablar de la doble estimulación máxima; después, de la saturación liminal.

No siendo madres de pulpos gigantes del Pacífico, si algo nos interesa antes que cualquier otra cosa es seguir viviendo; después, de la mejor manera posible. El temor a esa interrupción (como el que logran implantar las predicciones más amenazantes de una cadena en los destinatarios que le van dando forma) suele ser el máximo temor que tenemos. Incluso es mayor –mientras uno mantenga el seguir viviendo– que el temor a menguar (como el que logran implantar las predicciones menos amenazantes de una cadena). La esperanza de un bienestar creciente es el presupuesto y el esquema general de los deseos máximos (como los que procuran despertar las predicciones tentadoras de una cadena, que pueden englobarse en la esperanza de un batacazo: un acceso gratis y sin esfuerzo a felicidades de los rubros de vida que tienen más demanda).

3.

          De Home (Yann-Arthus Bertrand, 2009).

En el juego que le da existencia, el objetivo de máxima de una cadena de mails es aumentar sus redes de circulación; el de mínima, conservar las que tienen. Si no logra el de mínima, simplemente desaparece como se extingue una especie cuyos individuos no se reproducen lo suficiente. Si logra el de máxima hasta la saturación del universo disponible de destinatarios, desaparece como se extingue una población que agota los recursos de su medio, como los pascuenses de la teoría.

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