Universo de datos




1.

   La libertad de asociar unas cosas e inferir otras se ve limitada por la consistencia, que es un juego de reglas para prevenir la contradicción y la arbitrariedad, o sea, para velar por el sentido del relato (por su cordura). Lo mismo vale para el sentido de las interpretaciones que le hagamos.
   Si la prevención falla, no se trata, por caso, de que la trama podría ser distinta a como es, sino que debería, porque así como es no cierra o tiene tal o cual problema. Un cuestionamiento de ese estilo es lo que en un cuento de Borges hace Unwin, matemático publicado, con la historia de Abenjacán el Bojarí que le cuenta su amigo Dunraven, poeta inédito. Su reconexión de los datos (cambios de identidad incluidos) empieza así:
«–En Cornwall dije que era mentira la historia que te oí. Los hechos eran ciertos, o podían serlo, pero contados como tú los contaste, eran, de un modo manifiesto, mentira.»
   En varios nodos de esta red de ensayos jugué a usar aquellas “reglas” y cuestioné la consistencia de lo contado (por ejemplo, acá, acá, acá, acá, acá o acá). Si son válidas, esas problematizaciones son crisis en el universo de datos, no en alguno de los montajes que se pueden hacer con ellos (aka constelaciones).

1.1

   La metáfora de las constelaciones es buena para indicar que la conexión de datos termina dibujando algo. Pero no es tan buena para indicar que ese dibujo no es tan libre como los que hicieron quienes dibujaron en el cielo las constelaciones que hay.
   De hecho, es el menos libre, si con ese dibujo tenemos la aspiración de retratar algo (además de la necesidad y la obligación de hacerlo consistentemente, como quienes no tienen esa aspiración). El más libre (respecto de uno de tres tiranos) es el dibujo que hacen «los metafísicos de Tlön», que «no buscan la verdad, ni siquiera la verosimilitud: buscan el asombro».
   Asombre o no, ese retrato es un conocimiento sobre ese algo. Una constelación, en cambio, no es un saber sobre las estrellas (como lo sería si fuera la silueta de una galaxia, por ejemplo); es un dibujo hecho con estrellas, que más que astros ahí son como los puntos de un drawing-by-numbers (aunque sin numerar y harto menos evidentes).
   En una constelación literal, las conexiones resultan del dibujo; en una metafórica, el dibujo resulta de las conexiones. La primera es más artística que científica; la segunda, al revés.

2.

   El universo de datos de una ficción está dado y no se toca ni se cuestiona, salvo que sea inconsistente o alocado (conviene ser muy prudentes: justificar esa salvedad es correr el riesgo de caer en un delirio hermenéutico). En cambio, el universo de datos
    de una teoría gramatical, por ejemplo,
    o de una teoría sobre la realidad física o la biológica o la social, etc.,
    o de un cuadro de situación (personal o ajeno, particular o general)
no está dado, no está delimitado entre n páginas: hay que armarlo, hay que recabar y seleccionar los hechos que se van a tener en cuenta para hacer afirmaciones.
   Hay que asumir que en estos casos esas afirmaciones (esas inferencias) las hacemos siempre en base a información deficiente; la inclusión de un dato, si resulta contradictor, puede (y suele) bastar para deshacerlas. (Lo de “siempre” quizás se deba a que nunca uno de esos universos es agotable.)
   Las interpretaciones más resistentes son las que no se alteran (o se alteran poco: se ajustan, se reacomodan) con los hechos que un sesgo dejó afuera y su resta (u otro sesgo) reintroduce. O también: para empezar, son las interpretaciones que no dejaron afuera hechos que les resulten contradictores; para seguir, además de coherentes deben ser certeras, si es que apuntan a algo (si es que no, no hace falta puntería).

2.1

   Imagino con placer una filosofía que haga con el universo de datos que provee el conocimiento científico (aguante su método) lo que cierto análisis literario hace con el universo de datos que provee, por ejemplo, una novela o un cuento; a saber: hipótesis de en qué relaciones entran los datos, qué constelaciones forman, qué implicaciones tienen ellos o sus constelaciones, etc.
   Las hipótesis son afirmaciones demostrables. Las afirmaciones que no son demostrables son creencias, artículos de fe, en el mejor de los casos conjeturas, pero no hipótesis. Y que sean demostrables no significa que demostradas se vuelvan certezas vitalicias: estarán obligadas a aceptar todo reto que les hagan; deberán ponerse a prueba cada vez que una hipótesis alternativa intente explicar y predecir más y/o mejor lo que ya explica y predice la desafiada.

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